La alergia

La alergia es una situación a la que todos estamos expuestos y que puede adoptar muchas y diferentes formas de espresarse.

El diagnóstico

El diagnóstico

Todos los seres vivos poseen la capacidad de transmitir gran parte de sus propias cualidades a sus descendientes. Y hoy día, los expertos reconocen que la predisposición genética contribuye de manera decisiva al desarrollo de enfermedades alérgicas en individuos de familias con esta tendencia. Hasta un 75% de las personas alérgicas cuentan con antecedentes familiares de este modo especial de reaccionar, mientras que no más del 10% de individuos que no han tenido síntomas presentan una carga genética de este tipo entre sus predecesores.

Las personas alérgicas pueden transmitir a sus descendientes la constitución alérgica, bien directamente o bien tras uno o varios saltos generacionales. Cuando los dos progenitores son alérgicos, los hijos de éstos tienen un riesgo de al menos el 68% de padecer una enfermedad alérgica. Mientras que si tan sólo uno de los padres es portador de dicho rasgo, las probabilidades se reducen en un 55%. En el caso de que ninguno de los padres sea alérgico, la probabilidad de que un hijo padezca, por ejemplo, asma, se reduce a un 14%.

A qué edad aparece la alergia

Puede aparecer a cualquier edad, incluso en personas de edad madura, pero es más frecuente en la infancia que en la edad adulta.

El asma, eccema y la alergia alimentaria son más frecuentes en el niño que en el adulto; las reacciones por picaduras de insectos y las rinitis causadas por pólenes suelen comenzar en la adolescencia y, habitualmente, antes de los 20 años y las alergias a medicamentos son más comunes en jóvenes y en la edad media de la vida y menos frecuentes en la primera infancia.

Hoy en día, hay análisis que ya se pueden hacer en niños de corta edad, incluso en recién nacidos, que nos pueden orientar sobre la posibilidad de que este niño desarrolle alguna manifestación alérgica en el transcurso de su vida.

Diagnóstico de una alergia

En esencia, las pruebas de alergia son un intento de reproducir lo que se supone que ocurre en nuestro organismo cuando éste padece un episodio de alergia. Para ello, se han desarrollado distintos tipos de pruebas que ayudan a diagnosticar la enfermedad.
  1. Las pruebas cutáneas consisten en introducir en la piel una pequeña cantidad del alérgeno (pólenes, ácaros, mohos, etc.) mediante diversas técnicas, siendo el prick test el más utilizado, y esperar para comprobar si existe o no reacción (hinchazón, enrojecimiento, etc.).
  2. Las pruebas epicutáneas o del parche son una técnica ideal para identificar los agentes resposables del eccema de contacto y consisten en aplicar pequeñas cantidades del producto sospechoso mediante un soporte que se adhiere a la espalda del paciente. Los resultados se leen a los dos, tres e incluso a los cuatro días de su colocación.

Existen asimismo métodos de laboratorio más sofisticados (diagnóstico in vitro) que permiten estudiar en sangre el comportamiento exagerado del sistema inmunitario.

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